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LA LEY DE CROWDFUNDING 5/2015: CASTRADORA Y NADA FECUNDA. ENMIENDAS (PARTE II)

General miércoles 8 de junio de 2016

 

" El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad" B. Spinoza

 

encerrados



Que la tecnología va por delante de la legislación nadie lo pone en duda. Que los Estados regulen prácticas mercantiles desarrolladas en el entorno de Internet es porque las consideran lo suficientemente importantes para tener que hacerlo. Dado que las personas hoy nos relacionamos en un entorno tecnológico como es Internet, existía  la necesidad de poner unas normas. Normas que sirven para regular las relaciones entre las personas y sus negocios, en este caso se puede decir que "en la nube".

No obstante, en España dónde el Derecho Romano es la base de nuestro sistema jurídico, éste se ha quedado obsoleto respecto a legislar unas reglas para negocios 4.0 o del siglo XXI. La intención es buena pero la regulación no. No se puede legislar deprisa y desconociendo el entorno en profundidad y desde luego, mucho menos desde el miedo. Y tal como explicaba en la primera parte de este artículo esto es lo que se ha hecho en España en relación al Crowdfunding.

Hoy está de actualidad la necesidad de regular esta actividad desde una esfera supranacional, en nuestro caso desde Europa y a través de la Comisión Europea. Aunque de momento no lo ven del todo necesario, teniendo en cuenta que se ha hecho de manera local. Así es y al igual que España, Italia, Francia, Alemania y Reino Unido lo tienen regulado.

No obstante, la Comisión Europea en un comunicado de prensa de la agencia para el seguimiento de la economía colaborativa presentó el pasado dos de junio una guía destinada a apoyar a los consumidores, las empresas y las autoridades públicas a participar con confianza en la economía de colaboración en la que recomienda a sus Estados miembros que: "Estos nuevos modelos de negocio pueden hacer una contribución importante al empleo y el crecimiento en la Unión Europea, si se les motiva y desarrollado de una manera responsable".  Y aconseja: " Que dada la incertidumbre de las reglas y una legislación a niveles locales y regionales dispares hay que traer claridad al mercado, siempre priorizando el pago de impuestos y la protección del consumidor, no mediante nuevas reglas sino explicando “cómo emplear las existentes”. Y para ello publicó, aunque no de forma vinculante, las líneas maestras sobre cómo aplicar la legislación existente a los nuevos modelos de economía colaborativa, que se puede leer aquí.  Y como se puede deducir de su lectura, avisa a navegantes. Sobre todo a los sin rumbo, como España.

Si bien el Derecho Anglosajón difiere del Romano y en muchos grandes aspectos es peor, en cuestiones de libertad financiera y de inversión y más modernamente en tecnología financiera sin duda, es mejor. Si además a esta forma de regular leyes se le suma el apoyo del poder gubernamental nos encontramos con el ambiente empresarial perfecto para el desarrollo de estos nuevos modelos de negocio del S.XXI. Así las cosas, Reino Unido es el epicentro no sólo europeo, si no mundial de las Fintech. Este hecho nos relega y hace que puedan entrar a operar desde este y otros países empresas en España y que "nos coman las papas". ¿Es lo que queremos?.


Darren Westlake fundador y CEO de Crowdcube, la mayor compañía inglesa de crowdfunding, también con presencia en España, dice sobre esto: "Londres, es una locura, hay un flujo constante de compañías de gran calidad saliendo de allí”. Y esto se debe a que algunas de las cosas más importantes a la hora de emprender son las facilidades que se ofrecen a los emprendedores, el ambiente y la burocracia" y añade: "Cuando intentamos llevar Crowdcube a otros países, hubo dos elementos esenciales. Uno fue la cantidad de tiempo que lleva registrar una compañía nueva. En Reino Unido puedes hacerlo en media hora, pero hay otros países donde te puede llevar semanas e incluso meses. Es una locura que haya esta disparidad. Otra de las cosas más importantes fue la regulación. Ésta también varía país a país, desde sitios como Reino Unido donde es estupendo dirigir una plataforma de crowdfunding gracias a la regulación", y concluye con un rotundo:  "el emprendimiento sería mucho más sencillo si la burocracia y la regulación fueran estandarizadas para ser las mismas en los distintos países."

 

De esta forma, ¿no sería Reino Unido un espejo en el que mirarse y tener aquí una Ley, si no a imagen y semejanza, si lo suficientemente atrevida para haber regulado el crowdfunding con más libertad de acción?. A tiempo estamos de corregir, si hay intención...de Gobierno.

crisis

En mi opinión los puntos que deben cambiar para mejorar el desarrollo del crowdfunding sin esas trabas legislativas que paralizan la posibilidad de explotar su grandeza, podrían ir por aquí:

 

 

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En primer lugar, dividir la Ley que regula el crowdfunding y que lo hace igual para el crowdlending que para el equity o de participación. No es lo mismo. Debería haber un articulado para uno y otro, por separado.

Retirar la "distinción" de inversor acreditado del no acreditado. En la actual normativa, por ejemplo, al inversor no acreditado se la da la opción de dejar constancia de que está asesorado en materia financiera para pasar a ser considerado por la plataforma y la autoridad competente como acreditado. Entonces ¿Qué sentido tiene tal distinción?.

Esa distinción anterior viene motivada por las cantidades que se les permite invertir por proyecto y plataforma al año a un inverso no acreditado, que la Ley fija en 10.000 € al año en todas las PFP y 3.000€ por proyecto. ¿ No es esto en exceso limitante y paternalista?. La ley deja bien claro al inversor que asume los riesgos y no que no está protegido por el fondo de garantías de invesiones(FOGAIN) ni de depósitos, lo cual no deja de ser una forma de renunciar del Gobierno porque las PFP si están supervisadas y autorizadas por ellos (CNMV) pero en cambio no hay manera de reclamarles por responsabilidad patrimonial. Entonces, ¿qué supervisan y autorizan tan estrechamente sin responsabilidades?. E incongruencias del Gobierno, ¿ acaso no es más peligroso el juego online, no sólo porque permite apostar sin límites, si no también por la adicción patológica que pueden generar como es la ludopatía?. Y,¿ que clase de restricciones se ha puesto al juego online?: Ninguna.  No eliminar las cantidades máximas, pero si elevarlas.

Igualmente, aumentar las cantidades que un promotor puede solicitar para un proyecto que se ciñen a 2M€ y hasta 5M€ si solo se dirigen a acreditados(lo cual no tendría ya sentido si se elimina tal distinción). Esto actualmente no es más que la protección del status quo bancario. Un banco pueda dar financiación hasta el infinito y más allá... porque si fallan con sus acreedores, ¿qué pasa después?. Todos lo sabemos. En cambio por crowdfunding se limitan a esas cantidades. Es absurdo.

Un crowdfunding inmobiliario, por ejemplo, se puede asimilar a un "project finance". Hoy hay que financiar proyectos, siempre y cuando las personas que están detrás de ellos otorguen credibilidad cara al inversor. Proyectos en los que el crowd crea porque aportan valor a la sociedad, se sientan parte de los mismos(copropietarios) y además les deje un dinero en el bolsillo. ¿Si falla?. Se reparte entre todos los que se han arriesgado bajo su responsabilidad, asegurando en el armado de la operación que no sea más que la inversión que ha destinado cada uno. Pero no pagando todos los contribuyentes rescates. El sentido común y la inteligencia colectiva de los crowdfunders hará que esos proyectos sean exitosos, porque en caso contrario no se empezarán nunca. Se devuelve lo inicialmente...toma tú, toma tú, muchas gracias y vuelta a empezar. En conclusión, que se deje financiar lo que haga falta para cada proyecto.

 

Permitir que un mismo promotor pueda publicar en más de una plataforma a la vez. ¿Que razón hay para limitarle a uno?. Cualquiera puede tener varios proyectos y que el crowdfunder elija el mejor. Al fin y al cabo un proyecto financiado con éxito por crowdfunding es meritocrático en si mismo.

Como punto y final dos modificaciones que darían mucho juego al crowdfunding:

La primera puede ser la de realizar la financiación en dos tramos con esta articulación jurídica: un primer tramo que permitiese la posibilidad de poder emitir obligaciones(deuda, hoy la Ley sólo se lo permite a las S.A.), y financiarse al principio y poder convertirlas en participaciones al final. Es decir, convertir un debt crowdfunding al principio en un equity al final. Un mecanismo para empresas promotoras consolidadas.

La segunda, permitir que las participaciones sociales se puedan negociar en un mercado secundario. Hoy no lo está. Los contratos que las PFP intermedian está regulados pero a modo de mercado primario pero no admite la negociación en uno secundario. No obstante si el Gobierno tuviera intención podría habilitar a la CNMV como guardián del sistema que es y ampliar los servicios auxiliares de las plataformas y habilitarlas para prestar servicios de negociación de los productos contratados y de forma excepcional en este supuesto, quedar bajo el paraguas de la LMV en su articulado que regula los sistemas de negociación y actuando como una pequeña ESI( empresa de servicio de inversión). Sería el desarrollo natural de una PFP en general. El fin de esta cuestión sería a su vez capital para todas las empresas que recogiesen fondos de una PFP, es decir amplificar de forma exponencial su financiación. ¿ Y para una PFP inmobilaria?, brutal: Podría dar liquidez inmediata a sus inversores.

En conclusión, hay mucho que mejorar para tener una Ley que haga honor a su título de fomento de la financiación empresarial para llegar a ser fuente una de financiación alternativa a las empresas con impacto en la economía real. Así las cosas, se me antoja que en el caso de no mejorar o resolver estas trabas y otras muchas que a mi se me escapan, muchos emprendedores buscarán su sitio para acabar haciendo lo mismo pero bajo el paraguas de otras leyes que como se dice en mi tierra: " habelas hailas".

 

 

 

 

 


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Publicado por
Miguel García
CEO de InmoCrowd
Especialista en crowdfunding inmobiliario

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